FUTURO BRILLANTE PARA EL ARROZ
El año 2008, pasará a la historia como uno de los mejores años para el sector arrocero colombiano, debido a que los niveles de precios han sido favorables para la cadena lo que ha permitido compensar parcialmente los bajos ingresos de los últimos 30 años en los que se ha registrado un decrecimiento permanente de los precios reales y los niveles de rentabilidad de los productores.
El resultado neto de esta situación se ve reflejados en el decrecimiento del área causante del la crisis alimentaria actual. ¿Hasta cuándo va a durar esta bonanza?. Con base en estudios juiciosos de las causas de la coyuntura actual se pudieron considerar dos escenarios: uno de corto plazo y otro de mediano plazo. En el corto plazo los precios volverán a la normalidad cuando en el mundo recobre los niveles de inventarios tradicionales de 150 millones de toneladas, lo cual tomará dos o tres años si las condiciones climáticas lo permiten y los países que cuentan con áreas agrícolas adecuadas pueden de inmediato ponerlas a producir.
En el mediano plazo, para aumentar la producción agrícola en general y arrocera en particular, se requiere hacer cambios sustanciales en la inversión en investigación y en infraestructura. La inversión en infraestructura debe darse en dos niveles: a nivel de la finca con renovación de equipos y sobre todo con la mejor adecuación de los terrenos y de la estructura de riego; y el segundo nivel tiene que ver con la infraestructura regional adecuada para incrementar la frontera agrícola, nuevos distritos de riego, nueva infraestructura vial, son los mínimos requerimientos para que el sector agrícola pueda capitalizar las nuevas condicio- nes impuestas por la apertura comercial, y los logros de nuevos resultados en investigación.
En buena hora la escasez de alimentos presentada a nivel mundial en este año ha hecho despertar el sentimiento de seguridad alimentaria, en todos los niveles de la sociedad. La aseveración de los economistas neoliberales acerca del abastecimiento de comida barata en el comercio mundial ha sido reemplazada por la cruda realidad que indica que no hay comida más cara que aquella de la cual no se dispone.
Entre todos tendremos que reedificar nuestro sector para poder capturar los beneficios de la nueva demanda agrícola mundial.