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El arroz se ha considerado como una de las plantas más
antiguas, razón por la cual se ha dificultado establecer
con exactitud la época en que el hombre inició
su propagación, La literatura China hace mención
de él, 3 mil años antes de Cristo donde consideraban
el inicio de la siembra de arroz como una ceremonia religiosa
importante que estaba reservada a su emperador.
Tampoco
ha sido posible establecer con exactitud de donde vino cuándo
llegó el arroz al hemisferio Occidental. Algunos afirman
que Cristóbal Colón en su segundo viaje en 1493,
trajo semillas pero no germinaron. El historiador Fray Pedro
Simón, en 1961 afirma que en el valle del Magdalena
en Colombia hubo siembras en 1580, en área de Mariquita
(Tolima). EN el municipio de Prado se cultivó hace
300 años y en 1778 lo introdujeron los Jesuitas a San
Jerónimo (Antioquía).
Otra de las zonas arroceras importantes, es la de los llanos,
la cual inició su siembra a escala comercial hacia
1908 utilizando como mano de obra a los prisioneros de una
colonia penal situada a 130 kilómetros de Bogotá,
bajo la vigilancia del general Mariano Ospina Chaparro.
A lomo de mula se transportó a Bogotá y en
1914 se instaló el primer molino de arroz con capacidad
para 4 mil 800 kilos en 24 horas. En 1928 se remonta la historia
del cultivo a la costa pacífica con siembras en el
bajo Atrato.
Los cultivos se intensificaron en área de los municipios
de Armero, Venadillo, Alvarado y Mariquita en el Tolima, y
Campoalegre en el Huila.
No obstante el paso del tiempo también le ha dado
un lugar de importancia al departamento del Meta, hasta el
punto que en 1984 cuando se inauguraron las nuevas instalaciones
de la planta de Semillas de FEDEARROZ en Villavicencio, el
sacerdote que las bendijo, Moisés Rodríguez,
afirmó, "Sí Jesucristo hubiera nacido en
los Llanos Orientales, las hostias serían de arroz
y no de trigo".
El nacimiento de Fedearroz
El año de 1947 del cual la fundación de la
Federación Nacional de Arroceros FEDEARROZ, hacia parte
de una época en Colombia en la empezaron a aparecer
los primeros síntomas de intervención programada
del Estado en le Economía, que se inició con
la llamada Revolución en Marcha de los cuales hicieron
parte la reforma constitucional de 1936 y la ley 200 del mismo
año.
Las dificultades de los agricultores de arroz de Ibagué,
Espinal, Saldaña, Ortega, Alvarado, Venadillo, Lérida,
Ambalema y Armero los animó reunirse y conformar una
agremiación que los representara ante el estado.
Fue Gildardo Armel, hombre proveniente del café y
de sus zonas de cultivo, nacido en Chinchiná y dedicado
desde sus primeros años a comprarlo con destino a la
exportación y más tarde vinculado como arrocero
a sus haciendas Rosalda y Arielandia, ubicadas cerca de Ortega,
quien contagió de entusiasmo y condujo a sus colegas
de oficio emprender la feliz iniciativa. Valentina de Armel
recuerda que las primeras reuniones para crear lo que hoy
es la Federación Nacional de Arroceros, se efectuaron
con cultivadores de la región del Tolima.
Armel invitó en principio a Delio Suárez, Guillermo
Laserna y José Raad para que lo acompañaran
en esta empresa.
Fue así como atendiendo su invitación, se reunió
un nutrido grupo de agricultores en la tarde del miércoles
28 de mayo de 1947, en el Hotel Lusitania de Ibagué,
tradicional sitio de encuentro de productores, molineros y
comerciantes, donde se discutían habitualmente asunto
generales referentes al mercado del grano. Sin embargo, esta
vez la cita era mas especifica y definitivamente histórica.
Luego se sumaron otros destacados cultivadores y con el correr
de los días, asistían más y más
interesados. Con el proyecto en ciernes, al Federación
de Arroceros del Tolima se consolidó con el tiempo
como gremio y empezó a tener una mirada sobre todo
el país.
El 31 de enero del año siguiente, se celebró
en la misma ciudad la primera Asamblea Departamental de arroceros
en la cual se dieron a conocer los estatutos y la personería
jurídica debidamente expedida por las autoridades.
Una vez formalizada la existencia legal y organizacional
de la Federación, se celebró su primer Congreso
Nacional del Club de Leones, con la presencia de Santiago
Trujillo Gómez, Ministro de Agricultura.
A partir de aquel momento, la institución prosiguió
su marcha hacia el futuro, amparada en una representación
auténtica de la vida nacional y financiada con un aporte
voluntario de cinco centavos por bulto de cinco arrobas de
arroz paddy, sobre la base de un aforo de veinticinco bultos
por hectárea - cosecha, que era la misma tarifa con
la cual venían contribuyendo, desde su fundación,
los arroceros del Tolima.
Con posteridad, durante el IV Congreso Nacional de Arroceros
realizado en Cali en mayo de 1952, se acordó que la
celebración del Día del Arroz sería el
28 de mayo de cada año, pidiendo al gobierno nacional
que acepte esta fecha por medio de providencia.
El mismo certamen, se acordó por unanimidad designar
a Gildardo Armel como Presidente Honorario de la Federación,
tras su renuncia irrevocable como gerente. Sin embargo, el
señor Jorge Ruiz Quiroga, pionero en el cultivo fomentó
e impulsó la tecnificación y las nuevas variedades,
permitiendo organizar la venta de insumos.
Consiguió apoyo por parte de la banca en beneficio
del sector arrocero, lideró el desarrollo agroindustrial
y la tecnificación del cultivo iniciando una nueva
era para la permanencia y rentabilidad del sector, lo que
trajo consigo la proyección a nivel nacional de la
Federación.
Fedearroz, la Cultura Arrocera
Aunque el arroz no es originario de nuestra tierra, sí
fue conquistado por nuestros hombres. No se trató simplemente
del encuentro de dos culturas, como suele llamársele
a la conmemoración del descubrimiento de América,
sino del aporte del ingenio y de la imaginación de
nuestros agricultores, que contribuyó en no poca medida
a su adaptación a los distintos ecosistemas de la geografía
nacional.
Junto a éste formidable esfuerzo tecnológico
realizado por los productores a través de su historia,
nace FEDEARROZ en las planicies del Tolima y el Huila, prosperando
claros sentimientos colectivos de identificación y
pertenencia que rápidamente se expandieron a otras
zonas de Colombia donde hoy la Federación es clara
representante de una cultura próspera y de gran influencia
en el desarrolla de la economía nacional.
El arroz ha sido inspirador del folclore y ha incidido en
las costumbres de la regiones cálidas de los departamentos
de Tolima, Huila, Meta, Cesar, Casanare, Cundinamarca, Valle,
Antioquia, Santander, Norte de Santander, Magdalena, Bolívar,
Córdoba y Sucre, que han visto crecer y evolucionar
al sector arrocero como parte de su cotidianidad.
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