Evaluación de la cosecha revela mayor número de agricultores eficientes
El análisis técnico económico realizado, también confirmó que en materia de resultados las prácticas de manejo integrado son tan importantes como la variedad. Fueron 725 lotes que abarcan 13.706 hectáreas, el centro del estudio que identifica tres grupos de agricultores.
El cultivo de arroz es una empresa condicionada por el clima y los mercados, que originan ciclos de precios, que con frecuencia están determinados por el área sembrada y la producción, y en otras por circunstancias que disparan o deprimen los precios. Dado lo anterior, la eficiencia productiva del agricultor cobra especial relevancia.
Este reporte muestra los resultados técnicos y económicos de la campaña del primer semestre de 2008, de una muestra de 725 lotes (6% de los lotes) que sembraron 13.706 ha (5% del área sembrada en esa campaña) y trata de ubicar las variables que determinaron el desempeño de los agricultores.
El arroz es hoy una actividad compleja, en donde la tecnología de producción es muy importante pero el marco económico es el determinante de la estabilidad del negocio. Pese a ser una actividad orientada a abastecer el consumo interno con un pequeño margen de importación, el precio mantiene la misma tendencia del mercado internacional y la situación cambiaria de nuestros vecinos, Venezuela y Ecuador, hacen que nuestro mercado sea muy atractivo para sus comerciantes.
El arroz es cultivado por pequeños y medianos agricultores (el 68% siembra menos de 10 ha y un 25% siembra entre 11 y 50 ha) y mantener el ingreso de estas familias es contribuir a la estabilidad social de muchas regiones del país. Para que esto sea posible Fedearroz mantiene una vigilancia de los mercados y promueve acuerdos con la industria y el Gobierno.
ANÁLISIS DE GRUPOS
El análisis de grupos permite comparar los resultados dentro de una región y asume que las circunstancias y condiciones de producción son más o menos similares para cada agricultor. Tiene como propósito, explicar las diferencias en los resultados de los agricultores y a partir de ellas buscar soluciones para mejorar.
La información es suministrada por los agricultores a quienes agradecemos su amabilidad y confianza; sin ellos sería imposible hacerlo. Esperamos que este análisis les ofrezca nueva información para que puedan mejorar su actividad económica.
La zona Centro
Es una zona relativamente homogénea y de alta productividad si se mira desde el punto de vista del rendimiento: dos terceras partes de los lotes superaron las 8,2 t/ha y la diferencia de estos dos grupos (Cabeza y Medio) con el conjunto de Cola es de 12%.
La zona de los Llanos
En esta región, los resultados inferiores del grupo de Cola comparados con el de la Cabeza, se explican por la menor eficiencia en todas las actividades del cultivo que al final significan 15% menos en rendimiento y 13% más en costos. A lo anterior se le suma que su precio de venta fuera 10% menor. La sumatoria de esta serie de errores se refleja entonces en que la rentabilidad de su capital es 3,5 veces menor que la Cabeza.
La zona del Caribe Seco y Santander
En esta región la diferencia entre tercios es muy marcada: un 18% menos en rendimiento y costos 35% más altos, explican los menores resultados del grupo de la Cola frente al de la Cabeza.
La zona del Caribe Húmedo
Esta región se ha caracterizado por la racionalidad en los costos y en particular en el uso de agroquímicos. Los grupos de la Cabeza y Medio conservan esta cultura, acorde con el alto riesgo de la zona, y sus resultados son satisfactorios, pero no sucede lo mismo en el de Cola y es evidente que allí está la causa de sus problemas.
RENDIMIENTOS POR VARIEDAD
El éxito en el cultivo del arroz se mide por lo general por el rendimiento asociado a una variedad. El agricultor espera que cada nuevo cultivar sea menos exigente en manejo pero que le asegure el mayor rendimiento.
Después de varios años de observar el comportamiento técnico económico del cultivo, estos análisis han mostrado que las prácticas de manejo integrado son tan importantes como la variedad. De hecho, en todas las regiones, las mismas variedades tienen resultados altos o bajos dependiendo de quién las trabaje.
En las regiones de la Costa las variedades de Fedearroz se siembran en más del 90% del área. Independiente del cultivar sembrado, los rendimientos son más o menos similares dentro de cada grupo, por lo que habría que atribuir los resultados al manejo.
En la zona Centro, dos terceras partes de los lotes tienen rendimientos similares en todas las variedades sembradas, pero las condiciones de manejo son las que determinan costos y rendimiento.
En los Llanos, el grupo de la Cabeza tiene también rendimientos iguales en todas las variedades y en algunas de ellas (Fedearroz 369 y Fortaleza) dos terceras partes de los agricultores obtienen rendimientos iguales. Al igual que en otras zonas, son las técnicas de manejo las que determinan los resultados económicos.
LA VARIACIÓN DE LOS PRECIOS
Después de dos años en donde los precios no sufrieron variación, durante el 2008 el mercado mundial se alteró y los precios llegaron en un momento a doblarse: el precio internacional del arroz blanco que tradicionalmente se mantenía un poco por encima de los US$300 por tonelada alcanzó la barrera de US$1000 × t. Pero esto sólo duró 6 meses para descolgarse nuevamente hasta un poco por encima de los US$500 donde se ha mantenido.
No es fácil entender, por qué después de dos años relativamente estables, el precio de Tailandia se dobla en 6 meses para caer en el semestre siguiente por debajo de su cotización de un año atrás. Pero igual sucedió con todos los granos y la explicación está en los nuevos usos de los granos y en los inventarios temporales que alteran las fuerzas que mueven la oferta y la demanda en el mercado y esa ola arrastró los precios en todo el mundo.
El razonamiento para Colombia es similar: durante 2006 y 2007 el área sembrada fue casi igual y el precio se mantuvo estable. En el 2008 el área y el precio subieron. Lo inesperado del comportamiento de los precios de 2008 afectó los análisis de mercado y su efecto se siente todavía 6 meses después. En el pánico de bajos inventarios aparentes, unos debieron comprar para prevenir una crisis y otros seguramente no pudieron hacerlo por lo alto del precio.
De otra parte, la reacción normal de los productores ante los precios altos es sembrar más por lo cual Fedearroz advirtió a los agricultores sobre el riesgo de aumentar el área. De todas maneras el área no aumentó demasiado por la prudencia de los agricultores y por el verano imperante en el inicio de la temporada de siembras, que seguramente afectará rendimientos en algunos sitios. Frente al consumo, todos estos componentes crean un conflicto para acordar precios. Fue una coyuntura favorable que ayudó a recuperar el valor real del arroz y benefició a muchos: ganaron