Clima reduce el riesgo de aparición de la bacteria Burkholderia glumae

Ingenieros de Fedearroz – Fondo Nacional del Arroz revelaron que la temperatura, la humedad relativa, el brillo solar y la precipitación son condiciones climáticas actuales que han limitado la aparición de la bacteria Burkholderia glumae en regiones

Con el fin de monitorear la región del Espinal, Ingenieros Agrónomos efectuaron diversos análisis de las variables climáticas que se han venido presentando desde el mes de junio en zonas como Nataima - Chicoral y Talura.

1. TEMPERATURAS DE TALURA

La vereda de Talura, localizada cerca al río Magdalena, registró que a partir del mes de abril y hasta el mes de julio esta zona tuvo temperaturas máximas las cuales oscilaron entre 34 y 40ºC. Asimismo, las temperaturas mínimas oscilaron entre 22 y 25ºC, durante el transcurso del año. Sin embargo, hay que
anotar que en las últimas dos semanas del mes de julio éstas han sido sostenidas entre 24 y 25ºC.

Por otro lado, en Nataima - Chicoral ubicada en la vía Espinal- Ibagué. Las temperaturas máximas se han incrementado en dos (2) grados centígrados, pasando de 32 a 34ºC en promedio en el último mes; sin embargo, estuvieron por debajo a las temperaturas máximas de Talura. Mientras que las temperaturas
mínimas han estado cerca a los 22ºC.

Analizando estas dos localidades, se observan grandes diferencias entre las temperaturas máximas y mínimas, siendo más altas en la vereda Talura. De acuerdo con los reportes bibliográficos estas temperaturas son favorables para el desarrollo de la bacteria; sin embargo, esta bacteria responde negativamente a otras condiciones climáticas, como es la humedad relativa, entre otras.

2. HUMEDAD RELATIVA

Esta es un variable determinante a la hora de hablar de incidencia de fitopatógenos dentro del cultivo del arroz. En la lo calidad de Nataima, se observó un fuerte descenso progresivo de la humedad relativa, ya que a partir de la última semana del mes de junio y hasta finales de julio la variable llegó a menos del 60%. Esta condición hace que los días sean bastantes secos,
reduciendo así la incidencia de muchos organismos fitopatógenos, incluyendo a B. glumae, por esta razón se cree que NO existen condiciones a favor para que la bacteria aumente su incidencia en la zona.

3. PRECIPITACIÓN

Es una variable climática que está relacionada con la humedad relativa, según el comportamiento de los últimos meses el régimen de lluvias ha disminuido drásticamente a partir del segundo trimestre del año hasta julio, siendo este el mes más seco con apenas 2 mm. Vale la pena resaltar que históricamente
el mes de mayo ha sido de altas precipitaciones y para este año ese mes ha estado por debajo del histórico con cerca de 95 mm. En junio apenas cayeron 63 mm.

Esta información refleja que a medida que deja de llover por largos períodos el ambiente se hace cada vez más seco, convirtiéndose el régimen de lluvias en una variable determinante para el desarrollo de patógenos como Burkholderia glumae. Es clave citar que la ausencia de lluvias está ocasionando desabastecimiento en las fuentes hidrográficas, por tal razón, la disminución de la oferta hídrica ha ocasionado grandes dificultades con el riego y ha aumentando problemas de estrés por sequía.

4. BRILLO SOLAR

Variable que también contribuye a la reducción del riesgo de la aparición de la bacteria Burkholderia glumae, ya que días con más horas luz, hacen que la humedad relativa no aumente en cualquier momento. Largos períodos de brillo solar contribuyen a que los días sean cada vez más secos. En la siguiente
gráfica se observa el comportamiento, promedio diario, de las horas de luz en los últimos meses.

CONSIDERACIONES

Las condiciones climáticas de los meses de junio y julio NO han sido predisponentes para la aparición de la bacteria Burkholderia glumae. En la zona arrocera del Espinal se presentó un clima bastante seco donde sólo imperó a favor de la bacteria las temperaturas altas; sin embargo, las demás variables
como humedad relativa, precipitación y brillo solar estuvieron en contra para la aparición de ésta. Esto quiere decir que se necesita que todas las variables climáticas predisponentes incidan en común para la aparición de la bacteria.

Sin embargo, es importante seguir monitoreando este tipo de patógenos que últimamente han aparecido e incidido en el ecosistema arrocero. Unas de las grandes inquietudes que surgen es por la consecuencia del cambio climático: ¿qué está afectando nuestro ecosistema?, ¿se está facilitando la aparición de
situaciones que antes no eran discusión ni problema? En último lugar, vale la pena resaltar que la condición climática de sequía de los meses de junio y julio que no se sabe hasta cuándo se extiendan puede ocasionar problemas más
serios como la disminución de la oferta hídrica y aumento de problemas de estrés por sequía en el cultivo del arroz, situación que preocupa al sector y es igual o más importante que un problema sanitario.


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